DESDE MI TRINCHERA: ¡UN ABERRANTE ACTO DE SALVAJISMO!

  • LEA TAMBIEN ESTE ARTICULO  EN EL PERIODICO LA INFORMACION DE ESTE DIA, SABADO 10 DE JUNIO, “DESDE MI TRINCHERA”…EN LA VERSION DE PAPEL BUSQUELA EN LAS PAGINAS DE OPINION…EN LA DIGITAL LEALA AQUI http://www.lainformacion.com.do/…/%C2%A1un-aberrante-acto-d…!
  • La imagen puede contener: una personaAyer, en una humilde y casi vacía funeraria caraqueña se llevó a cabo el velorio de Orlando Figuera, el joven que fue golpeado, apuñaleado y quemado vivo, el 20 de mayo, en una marcha opositora en los alrededores de Altamira.
Félix Jacinto Bretón

Félix Jacinto Bretón | Trinchera

Por estos días el mundo acaba de ser testigo de uno de los actos de horror y terror más condenable, salvaje, abominable y aberrante que recuerde la historia reciente de la humanidad. Ocurrió a plena luz del Sol y en plena calle de Caracas.

La víctima, el joven Orlando Figuera. Tuvo la mala suerte de pasar, pienso que  coincidencialmente, por donde se manifestaba de manera “pacífica” un grupo de “bestias” encapuchadas (con el perdón de las bestias).  Resultado de imagen para orlando figuera
Figuera fue furiosamente atacado por las hordas desbordadas que lo golpearon, apuñalaron y finalmente “le prendieron fuego” tras, según dicen, confundirlo  “con un chavista”. También dijeron que “era un ladrón” y después “un infiltrado”.

Este venezolano, que iba rumbo a la casa de un hermano luego de salir de su trabajo, tras varios días en estado agónico –donde los médicos hicieron todos los esfuerzos por preservarle la vida-definitivamente expiró  en un hospital de Caracas.

En Venezuela, luego de algo más de dos meses de protestas, van más de 60 muertes violentas, generadas en gran parte por la derecha perversa que no para mientes en sacar por la fuerza a  Nicolás Maduro del poder. Exactamente lo mismo que hicieron con Chávez.

¡Pero el pueblo chavista resiste! Todos los días está en la calle defendiendo “a capa y espada” los logros alcanzados durante 18 años de revolución bolivariana. Ahora está sumergido en los preparativos para una ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, que le dará “el tiro de gracia” a la oligarquía y a los saboteadores del proceso revolucionario.

Pero -volviendo al caso de Figuera-, lo que conozco sobre el mismo es a través de los medios, porque no estoy en Venezuela. Ahora, el amigo Freddy Ñáñez si. En su portal  http://luchaalmada.blogspot.com/?m=1, tuve la oportunidad de leer un impactante artículo que he querido compartirlo con las lectoras y lectores de esta TRINCHERA para mayor edificación. Imagen relacionada

Aquí le va:

Así quemaron a Orlando Figuera los “manifestantes” opositores
Ayer, en una humilde y casi vacía funeraria caraqueña se llevó a cabo el velorio de Orlando Figuera, el joven que fue golpeado, apuñaleado y quemado vivo, el 20 de mayo, en una marcha opositora en los alrededores de Altamira.

Sin duda uno de los crímenes de odio más grotescos que hayamos presenciado en la última década. Ante el abominable asesinato los dirigentes opositores, autores de las revueltas callejeras, incluyendo ésta que segó la vida de Figuera, han guardado un escandaloso silencio.

En las redes sociales, por contraste, circula la imagen de su cuerpo en llamas atravesando casi invicto la indiferencia de la muchedumbre. Su cuerpo lastimado que no advertía los últimos golpes que los cobardes atestaban en vano a su terquedad de vivir.

Y con esa imagen viajan comentarios que dicen el horror, la inhumanidad y lo que es aún peor: La falacia. Se ha dicho que el motivo de la furia fue la sospecha de que era chavista. ¿Importa si lo era?

Un periodista, alarmado, recomendaba en sus redes sociales averiguar antes afiliación política para no cometer estos errores. Semejante apología al crimen expresa lo poco que podemos llegar a ser cuando abandonamos la responsabilidad de pensar.

“¿Quién lo manda a ir a esas marchas?” dijo otro connotado. Pero el “error” de Orlando no fue precisamente parecer lo que no era o haber estado en el lugar y momento equivocado, sino el hecho involuntario de ser pobre y “negro”.
Dígase lo que se diga, nada borrará la verdad: quienes lo mataron, digo bien, sus verdugos, sus espectadores, quienes callan para no celebrar y quienes rebuscan razones para lo injustificable; no podrán ocultar el profundo contenido racista de esta atrocidad.

El linchamiento de Figuera es sintomático de un primitivismo social que está lejos de ser superado por la humanidad, ciertamente, pero que no actúa por determinismo sino bajo condiciones muy puntuales. La derecha ha empleado sofisticadas estrategias de propaganda de guerra que naturalizan la violencia fratricida, el racismo y el odio de clase.
Imagen relacionada
El Odio

Sí. Venezuela es quizá el laboratorio moderno donde se han puesto en práctica todas las técnicas para envilecer al ser humano. Hoy vemos sus malditos frutos. En un poema titulado “El odio” Enriqueta Arvelo Larriva dice:
No quiero mirar ese sitio
ahí está el odio.

Tiene los ojos curtidos
de mal fuego.
Lo esquivo.
No quiero saber siquiera
como hace sus incendios.
No quiero ver su factoría.
Le rehúyo abiertamente.
Y yo no soy su blanco

Hoy, lamentablemente, todos somos su blanco. Ahora, salvo hacia este poema, no hay donde huir."El caso de Orlando Figuera es el símbolo del crimen de odio en Venezuela"
¡Un muerto que no muere!
¿Que quedará de Figuera? ¿Los formularios forenses que sirven para sepultarlo? ¿Las maniobras de la prensa que distraen de su sepulcro? ¿El mutis de los dirigentes de la barbarie, su tumba tormentosa? ¿La insólita actuación de la fiscal negándole el derecho a ser reconocido como víctima del odio político y racial?.

Nada de eso. Ese cuerpo en llamas se niega a ser sepultado. Ese cuerpo atravesará nuestra historia como un incendio y avergonzará a este país para siempre porque a diferencia de sus verdugos y cómplices, luchó por la vida sin transgredirla.

No. Ni los papeles forenses, ni la indolente fiscal, ni el silencio hipócrita, ni las lágrimas de los conmovidos, darán cuenta del significado de este cuerpo que no se dejó derribar, ni humillar por el monstruo humano. Que su vitalismo sea nuestro ardimiento incurable. Que nos arda la conciencia, el verbo y el alma nacional hasta que cese el odio o nos volvamos su ceniza. Digamos amén.    (Hasta aquí)

Seguimos en combate…hasta la victoria siempre!

 

 

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